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Colombia, un ejemplo de desarrollo

Colombia se está convirtiendo en un lugar cada vez más seguro, más conectado y más visible desde el punto de vista del empresarial. Sin embargo, todavía hay innumerables cuestiones que a resolver.

Este país Latinoamericano ha visto una gran evolución económica y empresarial durante las dos últimas décadas. Y como no, el desarrollo ha atraído a las nuevas tecnologías y los nuevos tipos de negocio. Con más de 3.000 millones $ en transacciones en línea en 2015, el mercado del e-commerce local es el quinto más grande de América Latina. Esta cifra debería crecer a un ritmo anual del 18%, llegando a alcanzar los 5.000 millones $, aproximadamente, en 2018. Es un crecimiento sustancial para un país cuya penetración de Internet era de apenas el 59% de la población en julio de 2015. Más sorprendente aún es el hecho de que sólo el 16% de los usuarios de Internet en Colombia realizaran compras online, frente a un promedio global del 41,3%.

Pero en este ecosistema que es cada vez más seguro, más conectado y más visible desde el punto de vista del comercio, todavía hay innumerables cuestiones que deben resolverse para garantizar un crecimiento estable a largo plazo. A pesar del desarrollo significativo en el ámbito de la inversión, la persistente falta de soluciones de financiación para startups, el complejo sistema de pagos y la infraestructura ineficiente han paralizado el crecimiento.

Desafíos financieros para nuevos empresarios

En Colombia, el interés por el private equity y el capital riesgo empezó en el 2007 cuando se introdujo una nueva regulación federal que permitía la creación de fondos de capital con apoyo del Gobierno. Sin embargo, las primeras grandes inversiones privadas, la mayoría de las cuales se destinaban a Brasil, sólo llegaron al continente en 2009. Al mismo tiempo el gobierno colombiano, varios ayuntamientos y fondos internacionales se unieron para crear los primeros pilares del innovador escenario del país.

Durante ese mismo período, la financiación del private equity y del capital riesgo llegaron a los 2.000 millones $, los cuales se dividieron entre 667 inversiones. Sin embargo, las cifras de las 60 únicas startups exitosas fue de sólo 496 millones $. En 2015, Colombia abrió cinco fondos de capital riesgo con un total de capital invertido de 82 millones $, frente a los 19 fondos en México y 36 en Brasil. Sin embargo, al analizar la trayectoria de Colombia en ese período, la tasa de crecimiento del país desde la apertura del primer fondo, en 2013, sobrepasó de forma significativa la de sus vecinos.

En relación específicamente al espacio del e-commerce, según datos de LAVCA, entre 2011 y 2015 la inversión en América Latina alcanzó los 112,7 millones $, el segundo mayor de todos los sectores después de las Fintech. Además, la región es líder en la adopción del smartphone. Sólo en Colombia hay 14,4 millones de usuarios de teléfonos inteligentes, y su comercio electrónico sólo está por detrás de China en términos de crecimiento del sector.

Colombia mira al futuro y apuesta por la innovación

El rápido crecimiento de Medellín como centro neurálgico de innovación es simplemente impresionante. Después de años de violencia y tráfico de drogas, la ciudad se ha transformado y hoy es un centro de startups. De esta forma no nos sorprende que en 2013 el Citi y el Wall Street Journal otorgaran a la ciudad el título de la más innovadora del año. Gracias a eso, Medellín recibió numerosos honores de prestigio, entre ellos ser la sede del Congreso Mundial de Emprendimiento de 2016 y de la Feria Mundial Latinoamericana de 2016, los cuales dieron a la ciudad visibilidad internacional. La oficina del alcalde tiene un plan para transformar la ciudad en capital de la innovación en 2021.

Al igual que muchos mercados en desarrollo del mundo, Colombia tiene un sistema de métodos de pago cada vez mayor, de esta forma plantea desafíos para las startups de e-commerce existentes y futuras.

Aunque el gasto con las tarjetas de pagos (crédito, débito, de tiendas…) en América Latina debería llegar a los 2.000 millones $ en 2018, el porcentaje de Colombia en ese total sigue estando por debajo del porcentaje de Chile, Argentina, Venezuela, México y Brasil (sólo Brasil representa el 50% de ese total). Menos de la mitad de la población del país tiene tarjeta de crédito. Los brasileños tienen 2,6 tarjetas por habitante, un número similar al encontrado en Estados Unidos.

Sin embargo, hay que valorar el esfuerzo que se ha hecho hasta el momento para incentivar a la población a utilizar las tarjetas. Un gran número de tiendas y puntos específicos están introduciendo terminales de punto de venta que aceptan tarjetas emitidas por las principales administradoras del país: CredibanCo y Redeban. La iniciativa debería colocar más de 100.000 terminales de POS en muchas industrias.

Aunque las tarjetas de crédito son una buena solución para las empresas de comercio electrónico, no son perfectas. El fraude sigue siendo un gran problema en los países en desarrollo como Colombia y ha llevado a muchas empresas a introducir herramientas y técnicas de prevención.

Una cultura de la desconfianza

En la sociedad colombiana actual, “todavía existe una gran desconfianza en las transacciones en línea”, observa Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara de Tecnología de la Información y de Telecomunicaciones de Colombia.

El nivel de desconfianza del consumidor con respecto a las tiendas de Internet es realmente sorprendente. Más del 90% de los encuestados para este artículo marcaron el “fraude en Internet” como su principal preocupación cuando compran en línea. Otros estudios muestran que el 80% de los posibles consumidores online de Colombia no comprarán hasta que haya una mejora significativa en la seguridad del sector.

A primera vista, este sentimiento de desconfianza puede justificarse por la infraestructura online subdesarrollada de América Latina y la frecuencia de los fraudes. Sin embargo, muchos estudios han demostrado de forma consistente que la percepción de riesgo para la seguridad del consumidor colombiano es mucho mayor que el riesgo real asociado a las compras en línea. Esto tal vez explique por qué la tasa de adopción del comercio electrónico en el país sigue estando por detrás de otros países de la región, como México y Brasil, cuyos riesgos de seguridad son similares.

EL NIVEL DE DESCONFIANZA DEL CONSUMIDOR COLOMBIANO CON RESPECTO A LAS TIENDAS DE INTERNET ES REALMENTE SORPRENDENTE. MÁS DEL 90% DE LOS ENCUESTADOS PARA ESTE ARTÍCULO MARCARON EL “FRAUDE EN INTERNET” COMO SU PRINCIPAL PREOCUPACIÓN CUANDO COMPRAN EN LÍNEA.

Mariana Lima, empresaria brasileña, amplía la teoría de Navarro al analizar los hábitos de pago de sus clientes online. Ella ofrece tres opciones: crédito, débito o boleto bancario, un proceso de pago más seguro, pero más complicado, que da un 5% de descuento. Se constató que el pago con tarjeta de crédito sigue siendo el método más popular. Un porcentaje sorprendente del 85% al 90% de los clientes paga con tarjeta de crédito, y menos del 5% utiliza boleto bancario.

Los colombianos y el e-commerce

El consumidor brasileño está mejor adaptado al modelo del comercio electrónico, mientras que las necesidades del consumidor colombiano actualmente encuentran una respuesta más adecuada en compras realizadas en tiendas físicas. Sólo el tiempo dirá si el mercado colombiano se acostumbrará al uso de la tarjeta de crédito.

Los mayores desafíos de las empresas colombianas de comercio electrónico son la escalabilidad de su negocio, la competencia de las tiendas físicas tradicionales y las empresas internacionales que dominan el mercado.

A diferencia de las tiendas físicas de Estados Unidos y Europa, cuyas ventas continuaron cayendo vertiginosamente en la década pasada debido a los precios poco competitivos y a un modelo de negocios insostenible, las tiendas físicas en Colombia continuaron siendo extremadamente competitivas.

El futuro se acerca y Colombia no se quedará atrás

A pesar de los desafíos a que se enfrenta la industria del comercio electrónico en Colombia, los próximos años serán más prometedores con la mejora del escenario de las inversiones y condiciones más favorables tanto para compradores como para vendedores. El diseño de la infraestructura debe mejorar la viabilidad a largo plazo de las plataformas de comercio electrónico. Por lo tanto, este es un momento sin duda alguna interesante para ser empresario en Colombia.

 

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