CompuLab, fundada en 1992, anuncia su salida a bolsa mientras todas las miradas están puestas en Blue Apron

Okta fue la cuarta empresa tecnológica importante que salió a bolsa en este 2017, mientras que Cloudera informó el pasado 8 de abril que se estaba preparando para lanzarse a Wall Street. Y ahora, todos están a la expectativa de BlueApron, que anunció el 3 de junio que saldría a bolsa con unas cifras de escándalo: una valoración de 2.000 millones de dólares y unos ingresos que no dejan de crecer.

Mientras todas las miradas están puestas en el Amazon de la comida, otras pequeñas empresas tecnológicas como CompuLab se están apuntando también a la tendencia de lanzarse a Wall y Street y presentar sus OPVs (Oferta Pública de Venta). Según Nasdaq, esta empresa israelita fabricante de ordenadores, se ha alistado con una oferta inicial de 24 millones de dólares.

La salida a bolsa de CompuLab es una oportunidad para recibir un empuje en sus números y avanzar a la próxima ronda de inversión. Los beneficios de esta empresa han ido disminuyendo año tras año; en 2015 contaba con 22 millones en beneficios mientras que en 2016 el número decayó hasta el 1,4 millón de dólares.

Snap Inc. fue el que ‘abrió’ la puerta a la tendencia, cada vez más presente, de las startups por salir al mercado público. A pesar de su exitosa OPV, el trimestre siguiente fue desastroso para la red social Snapchat en Wall Street. Ahora, Blue Apron será el que determinará la tendencia bursátil tecnológica durante el último trimestre del año. Anunció su salida a bolsa a principios de este año, tras hacer público un primer trimestre lleno de pérdidas. 

Apostar por salir a bolsa antes que una adquisición

Ante la opción de salir a bolsa frente a la de una suculenta adquisición, hasta ahora las empresas tecnológicas habrían escogido la segunda de inmediato. Pero este año el péndulo está oscilando a favor de las salidas a bolsa, según opina Lise Buyer, fundadora de la consultora bursátil Class V Group, para Bloomberg. “La gente se emociona con la última salida”, explica. El éxito que cosecharon tanto Snap Inc. o MuleSoft fueron la puerta de entrada a la tendencia.

En algunos casos, como el de Okta, la razón es clara: con una valoración en 2015 de 1.200 millones de dólares, terminó saliendo a bolsa tras un año intentando ser comprado, pero las ofertas de adquisiciones no subían de los 1.000 millones de dólares. Su salida a bolsa terminó con una capitalización de mercado de 2.300 millones de dólares, rebasando todas las expectativas.

“Hace unos años, una OPV era casi un acrónimo sucio”, dice Lisa Buyer. “Cada vez más, se percibe como un anillo de bronce”. 

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