‘Crowdbeliever’: así es el nuevo ahorrador urbano

Los ahorradores inmobiliarios valoran la importancia de una cartera diversificada, y apuestan por la tecnología para reducir comisiones y aumentar el retorno

Personas innovadoras, que integran lo digital en todos los aspectos de sus vidas, defensores de la economía colaborativa y que buscan escoger por sí mismos  dónde invertir su dinero. Los “crowdbelievers” llegan también al mercado inmobiliario.

Tras la irrupción y consolidación de plataformas de préstamos p2p (de persona a persona o de persona a empresa, sin pasar por los bancos), de compañías centradas en la movilidad (car sharing) o del turismo colaborativo, los defensores de este nuevo modo de entender la economía, las finanzas y el ahorro, se unen también a un sector, el del ladrillo, hasta hace poco cerrado para la mayoría de los particulares. Y es que gracias al crowdfunding es posible igualar el “músculo” de los grandes inversores tradicionales.

Según los datos del primer informe sobre economía colaborativa en España, presentado recientemente por la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) y Sharing España, colectivo que agrupa a las empresas de economía colaborativa, el 55% de la población española utilizó servicios de este tipo de economía al menos una vez en el último año.

Fuente: BSI

Desde Inveslar, The Urban Investors, empresa pionera en España dentro del proptech (sector de actividad compuesto por startups que combinan un componente tecnológico con la aportación de valor al mundo inmobiliario) han acuñado el término “crowdbelievers” para definir al nuevo perfil de ahorrador urbano inmobiliario. Carles Serradell, su socio fundador, apunta que se trata de personas “que saben que aplicando la tecnología a las plataformas de inversión se pueden reducir las comisiones -menos comisiones, mayor retorno-, que creen que la unión hace la fuerza y que conocen la importancia de una cartera diversificada”.

The Urban Investors aglutina ya una comunidad de ahorradores de más de 2.000 miembros (alrededor de un 60% de los cuáles han diversificado sus ahorros participando en al menos dos de los proyectos financiados a través de crowdfunding inmobiliario) y ha logrado cerrar 9 operaciones. Su último proyecto es un claro ejemplo de cómo los particulares, unidos, pueden alcanzar la fuerza de los grandes inversores tradicionales: hasta 144 personas participaron en la compra de un inmueble, cercano al Camp Nou y al Real Club de Polo de Barcelona, cuya rentabilidad anual estimada supera el 10%.

Precisamente en la rentabilidad está una de las grandes claves del “proptech”, y de su auge en los últimos tiempos. Carles Serradell afirma que sus clientes “no buscan en ningún caso un pelotazo; democratizar el sector inmobiliario pasa por entender que las operaciones de crowdfunding dentro de este ámbito están enfocadas al ahorro a largo plazo”.

Perfil del “crowdbeliever”, el nuevo ahorrador urbano

Los datos apuntan hacia un nuevo ahorrador urbano, que vive en grandes ciudades, en pareja (ambos miembros con ingresos) y que ya cuenta con una vivienda propia. Los inversores urbanos tienen una media de 40 años, uno (o ningún) hijo, una renta anual entre 40 mil y 75 mil euros y una liquidez de entre 30 mil y 100 mil euros.

Carles Serradell afirma que el principal rasgo en común es que se trata de personas a las que les gusta escoger dónde, y a quién, confiar su dinero. “Buscan ante todo la transparencia que no encuentran en entornos tradicionales, y la mayoría espera algo más que un retorno financiero. Quieren formar parte de una comunidad de personas afines, compartir e interactuar con otros ahorradores que están abiertos a las nuevas tendencias”.

Décimo proyecto en camino

Tras cerrar con éxito nueve operaciones (tres casas en Girona y seis pisos en Barcelona), Inveslar, The Urban Investors, hace una nueva llamada a la figura “crowdbeliever”, es decir, nuevo ahorrador urbano, para financiar la compra de la que será su décima propiedad adquirida a través de crowdfunding. Un piso ubicado en la zona de Sagrada Familia (Barcelona)  de 349.000 euros. Tras apenas unas semanas “colgado” en su web, Inveslar ya ha logrado financiar más de un 50% del  valor de compra, con la participación de 62 personas.

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