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Nuevos radares para los drones

Los cofundadores de Microsoft, Bill Gates y Paul Allen, están entre los inversores que han colocado otros 29 millones de dólares en Echodyne, el spin-out de Intellectual Ventures, que está desarrollando sistemas de radar miniaturizados de bajo coste para aviones no tripulados y automóviles autónomos.

Eben Frankenberg, fundador y CEO de Echodyne, explicó que esta ronda de financiación en Series B fue dirigida por New Enterprise Associates (NEA), una firma de capital de riesgo de Silicon Valley.

Gates, Seattle Madrona Venture Group, Kresge Foundation y Allen Vulcan Capital están entre los inversores que siguen confiando en la startup, todos los mencionados ya participaron en sus Series A de 15 millones $ en 2014. Aunque no se ha dado ninguna pista de cómo afecta la nueva ronda a la valoración de la emperesa.

“La nueva inversión se utilizará para continuar desarrollando la tecnología”, explicaba Frankenberg.

Al igual que otros spin-outs de Intellectual Ventures, la tecnología de Echodyne se basa en las propiedades de flexión de onda de los metamateriales. Los circuitos basados ​​en metamateriales pueden permitir la construcción de dispositivos de radar “de panel plano”.

Aunque no existe una definición universalmente aceptada para los metamateriales; en el sentido más amplio, se trataría de un material artificial que presenta propiedades electromagnéticas inusuales.

Una tecnología que revolucionará los vehículos autónomos

“La buena noticia para nosotros es que este radar es una tecnología revolucionaria“, dijo Frankenberg.

El fundador y CEO admitió que cuando recibió la primera inversión en Series A no sabía exactamente cómo reaccionaría el mercado ni si éste estaría preparado para un producto tan novedoso.

“Pero al cabo de dos años y medio… ya tenemos encima a esos mercados”

Esta aplicación implica sistemas lo suficientemente pequeños para ser instalados en drones para buscar obstáculos y aviones cercanos. Pruebas recientes muestran que el sistema Echodyne (del tamaño smartphone) puede rastrear un avión Cessna a una distancia de hasta 3 kilómetros, un dron Phantom DJI a 750 metros y un dron del tamaño del palmo de una mano a 200 metros, dijo Frankenberg.

Argumentó que el sistema de Echodyne proporciona soluciones para la prevención de colisiones entre diferentes objetos voladores, que superan la eficacia de los actuales sietamas de visión por ordenador mediante cámaras y los sistemas lidar con láser.

“El nuevo radar ya está acabado”, dijo Frankenberg. “Hemos empezado a enviar unidades a los primeros clientes y están funcionando a la perfección.”

Aunque se negó a identificar a los clientes, citando los requisitos de confidencialidad.

Echodyne se aplicará en coches autónomos e incluso en prisiones

La unidad de radar de Echodyne también se puede utilizar en automóviles para reforzar sus capacidades de detección de obstáculos, sistema que será cada vez más importante viendo la evolución de los vehículos autónomos. Una ventaja derivada de la tecnología de metamateriales es que el radar puede escanear hacia arriba y hacia abajo, así como de lado a lado.

Aunque Frankenberg se negó a nombrar a los fabricantes de automóviles que están interesados ​​en hacer tratos, dijo que “nuestro teléfono está constantemente sonando.”

Otras aplicaciones potenciales del sistema de seguridad incluyen, por ejemplo, la instalación de detectores de radar en tierra para vigilar a los drones, intrusos o incluso fugitivos de las prisiones. Echodyne ya tiene un contrato con el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para probar su sistema de vigilancia de fronteras.

Detectará a alguien que camine por el desierto a un kilómetro y medio, y puede detectar un camión a unos 4 kilómetros de distancia”, dijo Frankenberg.

¿Y ahora qué?

Mirando hacia el futuro, Frankenberg espera utilizar los nuevos millones que ha recibido Echodyne para construir una plataforma completa de hardware y software de visión artificial, optimizar una versión del sistema para aplicaciones automotrices y ampliar la capacidad de producción de la compañía.

“Estamos pasando de la prueba de concepto a la primera generación del producto, ahora es el momento de escalar el negocio. Las necesidades del mercado se han amoldado perfectamente a nuestra dirección”, dijo.

“No sabíamos cuánto tiempo pasaría antes de que la gente se tomara en serio el vuelo de los aviones no tripulados a largas distancias para usos comerciales, o el compromiso que habría para desarrollar vehículos terrestres autónomos. Pero, ciertamente, en los últimos dos años y medio el compromiso se ha multiplicado. Así que todo va genial.”

 

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