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El hombre que lidera el futuro de la humanidad

Un visionario, un genio, un nerd, el Leonardo Da Vinci de nuestra era… todos ellos son paliativos que definen a Elon Musk. El halo de genio tecnológico que moldea el mundo a su antojo acompaña a este inmigrante sudafricano nacido en 1971 y que aterrizó en los Estados Unidos en 1992, tras tres años en Canadá.

Elon Musk es idealizado por las masas, quienes ven la figura de un genio que quiere conducirnos a un futuro limpio, gracias a la energía solar de SolarCity y los vehículos eléctricos de Tesla, e interplanetario, de la mano de SpaceX. Mientras, Elon es criticado por muchos empresarios, quienes ven en la figura de Musk un ser altamente creativo pero incapaz de crear empresas rentables.

La cantidad de proyectos de este genio sudafricano no tienen parangón en la historia, en cuanto al peso que sus ideas trazan con respecto al futuro de la humanidad. La cantidad de proyectos y empresas bajo la firma de Elon Musk es espectacular: Tesla y la absorbida SolarCity, SpaceX, The Boring Company, una broma inicial que empezó con un tweet the Musk quejándose del tráfico de Los Ángeles, que se convirtió en un macroproyecto para descongestionar las ciudades derivando tráfico al subsuelo, 4.250 satélites rodeando la Tierra y proveyendo un internet mucho más rápido a todo el mundo, Neuralink, la startup con la que Elon Musk quiere evitar que la Inteligencia Artificial acabe con nuestra especie, el Hyperloop, un sistema de transporte en túneles al vacío,… Cada idea que nace en la mente de Elon Musk, éste la pone en marcha.

Elon Musk, un ávido lector y amante del espacio desde bien pequeño, vive por y para llevar a cabo la misión que tiene para el futuro de la humanidad. Una sociedad que coloniza el espacio exterior a través de la ‘colaboración’ con la naturaleza, gracias a las energías renovables. Para ello, Elon ha creado una entramado empresarial en el que cada una de sus empresas tiene un papel clave, trabajando entre ellas en pos de la visión de Elon Musk como si de un reloj suizo se tratara.

SolarCity, adquirida por Tesla en agosto de 2016 por $2,600 millones, genera la energía solar que impulsa los vehículos de Tesla; una empresa que busca un mundo energéticamente sostenible, no solo los coches eléctricos más eficientes del mercado. Tras la compra de SolarCity, Tesla Motors pasó a llamarse simplemente Tesla, dejando de ser una compañía automovilística para convertirse en una empresa de energía total.

SpaceX quiere llevarnos a la Luna en 2018 y a Marte en 2020, convirtiendo a la sociedad en una especie interplanetaria. Elon Musk ha creado las armas más poderosas para combatir un calentamiento global que Donald Trump califica de ‘ficticio’, gracias a Tesla, a la vez que nos brinda una puerta espacial de escapatoria por si el planeta no aguanta.

Según Elon Musk, Tesla valdrá más que Apple. Musk dijo en 2015 que Tesla podría alcanzar un tope de mercado de 700.000 millones de dólares en 2025. Actualmente, Apple vale algo más de 600.000 millones de dólares. Si Steve Jobs estuviera vivo, sería un duelo entre visiones sobre el futuro de la humanidad apasionante.

En el libro Elon Musk, el empresario que anticipa el futuro ,de Ashlee Vance, el escritor nos explica que le preguntó a Musk cuánto estaba dispuesto a jugarse en su visión. La respuesta de Elon Musk no deja dudas sobre la convicción absoluta de éste en hacer realidad su misión vital: “Me gustaría morir en Marte. Pero no estrellándome. Lo ideal sería ir de visita, volver a la Tierra por un tiempo y después regresar allí cuando tengas unos setenta años y quedarme allí definitivamente. Si las cosas van bien, así será. Si mi esposa y yo tenemos muchos hijos, seguramente se quedará con ellos en la Tierra.”

En otra cena, Musk le preguntó directamente al autor del libro, “¿Crees que estoy loco?“. Afirmó que lo que más le quitaba el sueño es la posibilidad de que Larry Page, co-fundador de Google, estuviera construyendo un ejército de robots inteligentes capaz de destruir a la humanidad. A pesar de ser amigo de Page, esto no le tranquiliza, “no soy optimista. Podría crear algo maligno por accidente.”

Elon Musk, un explorador que siguió la estela de su abuelo

Musk tiene una visión sombría del futuro de la humanidad. Es por ello que trabaja sin descanso, de aeropuerto en aeropuerto y de oficina en oficina, incansable en pos de asegurarse de que la humanidad no se destruya a sí misma: ya sea porque el abuso de los combustibles fósiles acaben destruyendo nuestro planeta o por una Inteligencia Artificial que termine por subyugar a la raza humana.

Nacido en Sudáfrica en el año 71 del siglo pasado, Musk no tuvo un fácil infancia. Elon Musk se crió en medio del apartheid que tuvo lugar en todo el país. Creció en medio de un país acorralado por la tensión y la violencia: negros contra blancos en un lucha por los derechos humanos de unos y por conservar los privilegios de otros. Este clima de confrontación entre humanos pudo derivar en su obsesión en evitar que la raza humana se acabara destruyendo a sí misma.

Musk viene de una familia de soñadores y aventureros, una familia que ha dejado huella en la personalidad de este genio de Silicon Valley. Su abuelo, Joshua Norman Haldeman, fue probablemente una de las figuras que más inspiraron a Elon Musk a lo largo de su infancia.

Joshua fue un aficionado al boxeo y domador de caballos ya desde bien pequeño, y se tituló en quiropráctica de joven, aunque se dedicó a ser granjero tras obtener el título. Tras la Gran Depresión, entró en bancarrota y perdió la granja, iniciando una experiencia nómada que Elon Musk reproduciría décadas después por Canadá cuando, tras marcharse sin ningún plan de Sudáfrica, buscó que algún familiar que vivía en el país le acogiera.

Cuando Joshua se casó con la abuela de Elon Musk, Winnifred Josephine Fltecher, inició una de sus aficiones que más felicidad y notoriedad le darían a lo largo de su vida: aprendió a pilotar y compró su propio avión, con el que la pareja hacía vuelos con sus hijos por toda Norteamérica. Odiaba tanto la burocracia canadiense que llegó al punto de que decidió vender todas sus propiedades, hacer las maletas y mudarse a África. Cuando llegaron al nuevo continente, reconstruyó el avión con el que había surcado los cielos occidentales y la familia voló por toda África en busca de un lugar al que llamar hogar, escogiendo Pretoria, en Sudáfrica, donde montaría su nueva consulta quiropráctica.

Pero los límites aventureros de los abuelos de Elon Musk no tenían fin. En 1952, realizaron un viaje volando desde Pretoria hasta Noruega, realizando 35.000 kilómetros en su pequeño avión. Esta marca fue incluso superada en 1954, cuando realizaron 48.000 kilómetros hacia Australia, realizando el primer viaje hasta la fecha de África hasta Australia en un monomotor de toda la historia, apareciendo en la portada de una gran cantidad de periódicos alrededor del mundo.

No cabe duda de que Elon Musk admiraba más a su abuelo que a su padre. Las aventuras de Joshua y Winnifred parecen sacadas de un libro aventuras en la selva de mitad del siglo XX. Una vez, la camioneta con la que viajaban los abuelos y sus hijos (incluida la futura madre de Elon Musk) por África se estrello, obligando a la madre y los hijos a cazar para comer mientras Joshua arreglaba el vehículo. El peligro era tal que una vez se despertaron con un león a un metro de la familia. Sin duda, unas aventuras dignas de ser escritas.

La creencia de Elon Musk de que cuando piensa algo, lo hace sin más, sin plantearse seriamente si es posible, su convicción en poder llevar a cabo todo aquello que cruza su mente, proviene en gran parte de una educación que iniciaron sus abuelos y sus padres también adoptaron en cierta medida. Su abuelo Joshua jamás fue a ver a sus hijos al colegio y les educó en sentir que todo estaba a su alcance, simplemente bastaba con tomar la decisión de llevarlo a cabo.

El padre de Elon, Errol Musk, era ingeniero mecánico, mientras que su madre, Maye Musk, era una apasionada de los estudios que pasaba horas estudiando matemáticas y ciencias, sus dos pasiones. Elon Musk parece haber sacado sus principales rasgos de su abuelo y de su madre: de Joshua Norman, el espíritu aventurero y la falta de aversión al riesgo, mientras que de su madre la pasión por aprender y leer; Elon era capaz de leer hasta dos libros al día cuando era pequeño, leyendo más de diez horas diarias.

Elon Musk destacó por ser una persona altamente inteligente desde bien pequeño, lo que le creó muchos conflictos también ya a un temprana edad con los demás niños. A veces, Musk se quedaba contemplando un punto fijo, sin decir nada ni contestar a aquellos que le hablaban durante largos períodos tiempo, hecho que llevó a hacer que su familia acudiera a un doctor para que analizara si su hijo era sordo. Su estigma de ‘bicho raro’ llevó a que fuera acosado y perseguido por sus compañeros de instituto durante largos períodos de tiempo, hasta el punto de recibir una terrible paliza cuando un chico le tiró escaleras abajo del instituto y sus compañeros se abalanzaron para golpearle. Elon pasó una semana en el hospital y este hecho le marcó durante mucho tiempo.

Un abuelo aventurero, una madre académica, un padre inestable emocionalmente, una infancia dura,… todo esto construyó una personalidad anti social, muy autodidacta, amante de la lectura y un soñador nato que, al parecer, jamás fue un estudiante brillante, una característica compartida entre los grandes empresarios de la tecnología (Bill Gates, Steve Jobs o Mark Zuckerberg abandonaron la universidad). Sus compañeros de clase de instituto lo describen en el libro de Ashlee Vance como “agradable, callado y un estudiante del montón”, con lo que suponemos no era un estudiante brillante.

A los 17 años se mudó a Canadá, su puerta para acceder a los Estados Unidos, su sueño desde que era pequeño. Allí, Musk sufrió un revés al descubrir que su familia ya no vivía allí y no podía acogerle, hecho que le llevó a ser un ‘nómada’ viajando por todo el país realizando todo tipo de trabajos, mientras esperaba que su familia encontrara la manera de unirse a él. Un año después de su llegada, cuando se pudo reunir con su hermano Kimal, se matriculó en la Universidad de Queen, Ontario, donde sus investigaciones en el campo de las energías renovables demostraron su elevada capacidad para conectar la física con la economía; las ciencias con un negocio rentable. Pero su primera empresa no fue en el campo de las energías renovables, sino que nació de la necesidad de sacar provecho de un cohete que prometía cambiar el mundo y que estaba despegando: internet

Zip2, el motor que arrancó el sueño de Musk

Tras un viaje en carretera junto a su hermano Kimbal, decidieron iniciar su primer proyecto en internet: una red social para médicos donde pudieran intercambiar información y colaborar entre ellos. El proyecto no cuajó, pero despertó el apetito y la ambición de Musk. Tras varias prácticas empresariales en Silicon Valley como programador durante dos años en distintos sitios, descubrió que ese era su sitio y decidió abandonar la universidad de Stanford, mudarse a Silicon Valley e iniciar un negocio de internet.

Cuando en una de las empresas en la que Musk estuvo trabajando, un trabajador de Páginas Amarillas intentó reclutar a la empresa para que pagaran por aparecer en una guía que se iba a publicar en internet, Musk vio el potencial de la idea, así que tras darle varias vueltas junto a su hermano, estos decidieron hacer justamente eso: crear un páginas amarillas online. Así nació la primera startup de Elo Musk en 1995, de nombre ‘Zip2‘.

En un momento en el que poca gente veía el potencial descomunal de internet, unos pocos visionarios se hicieron de oro replicando modelos de éxito que funcionaban en el mundo físico en el nuevo mundo digital que acababa de nacer. Amazon creó la primera tienda de libros online, eBay la primera casa de subastas digital y MySpace la primera comunidad de amigos online.

Zip2 fue un modelo de éxito, así como la primera experiencia emprendedora de Elon Musk, con la montaña rusa emocional que supone eso: dormía en la oficina, pasando varios días sin pasar por casa y los empleados afirmaban que se duchaba los fines de semana, ya que no le veían marcharse de ahí entre semana. Musk mostró en Zip2 un rasgo característico en todos los emprendedores de éxito, compartido con Jeff Bezos o Steve Jobs: una obsesión por el trabajo, el cual se convierte en el principal pilar de su vida, manteniendo todo lo demás girando y cayendo alrededor de sus visiones tecnológicas.

Como cualquier inicio de cualquier startup, el de Musk con Zip2 fue muy difícil: pasaban las semanas y no convencían a ningún negocio de que pagará por estar en su plataforma. Nadie entendía el potencial de internet ni veían ningún sentido en aparecer en él. La primera vez que un comercial anunció que había cerrado un trato por valor de $900 dólares, Musk afirmó literalmente “no me puedo creer que hayas ganado dinero”.

En la etapa de Zip2, Musk ya mostraba una convicción espectacular, un entusiasmo por su visión que ya entonces arrastraba a inversores y empleados. Su nula aversión al riesgo gustaba mucho entre los inversores, ya que, como demostraría más adelante al jugarse todo su dinero en financiar Tesla y SpaceX, su compromiso en su visión es total, tanto que le llevaría a casi perder los 180 millones de dólares que obtuvo por la venta de Paypal.

Tras inversiones de más de 50 millones de dólares, disputas por el control de la compañía (fue desplazado del cargo de CEO en la startup que él mismo fundó), un frustrado intento de fusión con CitySearch y, sobretodo, un aprendizaje acelerado de dirección y gestión de startups, en 1999 el fabricante de computadoras Compaq Computer compró su startup Zip2 por 307 millones de dólares en efectivo. Elon Musk se llevó $22 millones en la operación, demostrando su valía como emprendedor, pero salió herido por el hecho de que lo desplazaran como director ejecutivo de su propia startup. Estos problemas se acentuarían y se intensificarían en su próximo proyecto: X.com, el cual acabaría convirtiéndose en la popular herramienta de pagos Paypal

X.com no era un portal web de pornografía

El equipo de Paypal es conocido como ‘la mafia de Paypal’ en Silicon Valley, por tratarse de un equipo del que salieron grandes emprendedores que han escrito importantes capítulos de la historia del Valle del Silicio: los fundadores de empresas tecnológicas de éxito como YouTube, Palantir, Linkedin o Yelp salieron de Paypal, y Reid Hoffman, Peter Thiel o Botha se convirtieron en grandes inversores del mundo de la tecnología.

La historia de Paypal empieza con X.com, la startup que decidió fundar Elon Musk paralelamente al momento de venta de Zip2 a Compaq. La venta de Zip2 convirtió a Elon Musk en un joven de 27 años y multimillonario gracias a internet, lo que antes de la crisis de las punto.com era el sueño de cualquier joven norteamericano. Este éxito temprano le dio más confianza si cabe la idea de que podía llevar a cabo cualquier cosa que se propusiera. Con una idea que ya le había surgido 4 años antes, decidió lanzarse a un proyecto aun más difícil que hacer que las empresas pagaran por aparecer en un ‘páginas amarillas’ online, en Zip2: hacer que la gente se sintiera cómoda realizando una transacción a través de internet, un problema que estaban afrontando tanto eBay como Amazon, aunque a menor escala. Una cosa es introducir la tarjeta y la otra dar el acceso total a tu cuenta bancaria.

Peter Thiel y Elon Musk, fundadores de Paypal. Source: http://blog.ibillionaire.me/

La visión de Elon Musk era crear el primer banco online del mundo, un lugar donde la gente tuviera guardados sus ahorros y realizara sus operaciones de compra diarias, sin necesidad de pisar las sucursales bancarias. Musk invirtió la mayor parte del dinero que había ganado con la venta de su primera startup en X.com, demostrando una implicación constante y absoluta en sus proyectos que también se vería reflejada en sus futuras empresas. En Elon Musk encontramos dos rasgos muy diferenciados: una implicación total y sin contemplaciones en lo que hace y una falta absoluta de miedo al fracaso. 

X.com afrontó una gran cantidad de obstáculos difíciles de superar. Para empezar, los problemas leales hicieron que pasaran meses antes de poder arrancar las operaciones. Luego, Elon Musk tenía tendencia a entrar en negocios de los que tenía, en el mejor de los casos, un conocimiento básico. Como pasara en Zip2, cuando los inversores pusieron un CEO reemplazando a Musk, en este caso los conflictos por el liderazgo aparecieron desde el primer momento.

Tras la venta de su primera startup, la prensa ensalzó la figura de un ‘ingeniero que se había hecho millonario’, un estereotipo que Elon Musk ayudaba a publicitar con declaraciones como “Podría comprarme una de las Bahamas y convertirla en mi feudo personal, pero me interesa mucho más tratar de construir una nueva empresa” o “Para conseguir cincuenta millones de dólares (para X.com) no hay más que hacer unas cuantas llamadas telefónicas“.

En X.com, se enfrentó a Harris Fricker, un canadiense que tenía una gran experiencia en el sector financiero, por el liderazgo. Fricker quería dirigir la empresa, y los puntos de vista sobre cómo había que dirigir este negocio chocaban entre la visión tradicional que ofrecía Fricker y el modelo tecnológico propio de una startup que planteaba Musk. A los cinco meses del inicio de X.com, Fricker afirmó que si no le nombraban director general abandonaría la empresa y se llevaría a los mejores empleados para fundar su competencia. “Adelante, hazlo” fue la respuesta de Musk, con lo que Fricker se marchó cumpliendo su promesa.

Tras resolver las primeras crisis legales, financieras y de poder que afronta cualquier startup, las cosas empezaron a despegar. Musk introdujo al mercado financiero algo que, para aquel entonces, se consideraba una locura: ofrecía $20 dólares por registrarse y $20 más por traer a un amigo. Esta cantidad de dinero invertido en atraer usuarios era posible gracias a que la startup estaba bien financiada, por el propio capital de Musk y la entrada del prestigioso fondo de inversión de Silicon Valley, Sequoia Capital. Elon Musk creó un sistema muy moderno que literalmente cambió la industria de los pagos online: se podía enviar dinero a una persona con tan solo introducir su correo electrónico. En tan solo dos meses en el mercado, X.com contaba con 200.000 clientes.

La fusión con Paypal

En el mismo edificio en el que X.com estaba trabajando se encontraba su principal competidor: Paypal, fundada por Peter Thiel, el que sería más adelante el primer inversor en Facebook y un reputado inversor de Silicon Valley, junto con Max Levchin. Ambas empresas pasaron de un clima cordial a una guerra de marketing total, gastando millones en la atracción de usuarios a sus respectivos portales.

Paypal obtuvo una ventaja inicial al cerrar un acuerdo con eBay para que los usuarios de su plataforma pudieran pagar a través de su portal financiero, pero la diferencia de fondos entre ambos equilibraba la partida: X.com tenía menos cuota de mercado, pero por el otro lado tenía unos productos financieros más sofisticados técnicamente que Paypal, además de una gran reserva de fondos para continuar la guerra. Por el otro lado, Paypal se estaba quedando sin fondos. Pero, por el camino, los inversores destituyeron a Elon Musk como CEO de X.com y pusieron en su lugar a Bill Harris. Musk tuvo que afrontar de nuevo una destitución como director general de su propia startup.

Paypal y X.com decidieron que lo mejor era fusionarse. La compañía resultante mantendría el nombre de X.com y recibiría una inyección de capital de 100 millones de dólares de Goldman Sachs y Deutsche Bank. A pesar de mantener el nombre de X.com, todo el mundo quería apostar por el producto que ofrecía Paypal. La compañía se fracturó, Bill Harris fue destituido, Musk fue nombrado CEO de nuevo y Peter Thiel se marchó de la compañía. Mientras, la escalabilidad del servicio parecía incapaz de soportar a la cantidad de nuevos usuarios que se registraban en la plataforma y los fraudes aumentaron.

Sede de PayPal, en San José, EEUU

Lo que pasó después es una de las cosas que más marcaron la trayectoria de Elon Musk. El consejo de administración destituyó a Musk de nuevo como CEO de la compañía, un movimiento parecido al que le sucedió a Steve Jobs, y nombró en su lugar a Peter Thiel, quien volvía a la compañía. En contra de lo que todo el mundo se esperaba, Musk encajó el golpe con dignidad y siguió invirtiendo en la empresa que finalmente se renovaría bajo la marca Paypal, abandonando el nombre X.com.

La destitución en el consejo de administración, tanto de X.com como de Zip2, causó estragos en la imagen pública de Elon Musk, hasta el punto que la prensa le acusó de no haber sido tan siquiera cofundador de Paypal, otorgando todo el mérito al equipo de Peter Thiel. Tras el caos jerárquico que acompañó a la compañía, llegó la calma que precedía a una terrible tempestad que estaba a punto de descargarse en Silicon Valley: la crisis de las punto.com.

Una tempestad que, gracias a la aparición de eBay, los fundadores de Paypal pudieron capear. eBay realizó una oferta al consejo de administración para la adquisición de Paypal por valor de 1,500 millones de dólares. 180 millones de dólares quedaron para Elon Musk, una puerta hacia sus sueños espaciales y energéticos y el fin de un Juego de Tronos en el seno de una revolución financiera.

Un futuro limpio e interplanetario

Los siguientes pasos de Elon Musk todo el mundo los sabe. Financió la para entonces startup de energías renovables de su primo (SolarCity), y fundó una compañía de coches eléctricos (Tesla) y otra de naves espaciales (SpaceX), las cuales escriben páginas hasta el momento vacías de la historia de la humanidad.

Por el camino, pasó incluso peores dificultades que en su experiencia previa en Zip2 y Paypal. Pero lo que siempre ha acompañado a Musk es una obsesión enfermiza por el trabajo, ya que este se convirtió en el eje sobre el que giraban los demás pilares de su vida: se iba de casa el primero y se marchaba de la oficina el último, hecho que afectó a su vida personal y familiar.

El camino hacia el éxito es, sin lugar a dudas, una ardua tarea que va acompañado de un gran sacrificio. Un precio que los grandes emprendedores están dispuestos a pagar por el valor de escribir un capítulo de la historia de la humanidad.

 

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