Snapchat baja, Evan Spiegel sube

Durante los últimos meses, Snap Inc., empresa matriz de Snapchat, ha ocupado gran cantidad de portadas en los periódicos de todo el mundo. Desde su aparentemente exitosa salida a bolsa a principios de marzo de 2017, Snapchat ha ido dando bandazos de un lado a otro. Hemos visto críticas de expertos, caídas bursátiles de récord, el lanzamiento de nuevos servicios y esta misma semana supimos de sus desastrosos resultados trimestrales. Pero, mientras Snapchat parece un barco a la deriva, herido tras chocar contra un enorme iceberg llamado Facebook, la vida privada de su cofundador y CEO, Evan Spiegel, parece haber mejorado considerablemente.

El director ejecutivo del fantasma amarillo recibió un bono de 800 millones de dólares por llevar a su compañía, Snap Inc., hasta una valoración de 33.000 millones de dólares tras salir a bolsa. Las acciones de Snap no han parado de bajar desde entonces, pero el valor del capital personal de Evan Spiegel todavía gira alrededor de los 4 mil millones de dólares, una fortuna que le posiciona como uno de los mil-millonarios más jóvenes del mundo.

“Soy joven, blanco y educado”, dijo el creador de Snapchat una vez en una conferencia de negocios de Stanford. “Tengo mucha suerte y la vida no es justa.”

Los comentarios de Spiegel jamás quedan en saco roto. Justamente, sus comentarios son los que crearon una de las mayores polémicas del pasado abril: la compañía fue llevada a juicio por un ex-directivo, Anthony Pompliano, el cual también soltó supuestos comentarios del equipo directivo, entre ellos la siguiente cita de Spiegel: “Nuestra app es solo para ricos (…) no queremos a gente de países pobres como India o España”. Comentarios que no gustaron demasiado ni a españoles ni a indios, dos de los mercados donde Snapchat está teniendo más problemas por aposentarse. Además, no es que Snapchat vaya muy sobrado en cuanto a usuarios, ya que Instagram, su competidor directo entre los más jóvenes, duplica el número de usuarios de Snapchat. Y no hablemos de los 1,8 billones de usuarios de Facebook.

Al igual que Mark Zuckerberg o el CEO de Tinder, Sean Rad, Evan Spiegel tubo una vida cómoda, tranquila y de clase alta. La vida de Zuckerberg y Spiegel tienen en su historia un paralelismo muy parecido: ambos se refugiaban en la tecnología para no enfrentar sus dificultades sociales, los dos sufrieron una demanda multimillonaria de uno de los primeros co-fundadores y además ambos han revolucionado el uso que hacen los jóvenes de las redes sociales.

Este es un repaso a la acomodada historia del fundador de Snapchat

Una infancia de élite

Al igual que el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, Evan tuvo una vida privilegiada y fue un nerd similar, con pocas habilidades sociales y que se refugiaba en la tecnología. 

Spiegel creció en el Pacífico Palisades, un enclave lujoso de Los Ángeles, al este de Malibú. Es el hijo mayor de dos abogados educados en la Ivy League, grupo que engloba la élite de las universidades estadounidenses. Los Spiegels eran miembros de una serie de clubes exclusivos, incluyendo el Club Jonathan en Santa Monica y La Jolla Beach Club, y solían viajar frecuentemente a Europa. Por si hace falta alguna prueba más de su nivel adquisitivo, se iban a esquiar regularmente a Canadá en helicóptero. 

Spiegel pasó sus primeros años en una escuela ultra-exclusiva llamada Crossroads en Santa Mónica, que cuesta decenas de miles de dólares cada año académico. Otros miembros destacados incluyen el co-fundador de Tinder Sean Rad, Kate Hudson, Jonah Hill, Jack Black y Gwyneth Paltrow. Cuando Spiegel cumplió 16 años y obtuvo su licencia de conducir, recibió un Cadillac Escalade de sus padres, quienes se divorciaron cuando Evan estaba en la escuela secundaria.

En la Universidad de Stanford conoce a Bobby Murphy, su socio en Snapchat.

Después de terminar la escuela, entró en la prestigiosa Universidad de Stanford, en un programa de diseño de producto y luego en la fraternidad Kappa Sigma, donde conoció al co-fundador de Snapchat y actual COO, Bobby Murphy. Spiegel fue contratado por Murphy para el trabajo de diseñar una red social en línea, tomando como inspiración Google+, pero fracasó. Aun así, en la fraternidad Kappa pasó buenos momentos, aunque años después le pasarían factura.

En 2014, los correos electrónicos de los días de Spiegel en Stanford se filtraron. Los mensajes de Evan a los miembros de su fraternidad estaban cargados de comentarios ofensivos sobre el sexo con mujeres.  

Una vez que los correos electrónicos fueron publicitados, Spiegel emitió una disculpa pública.

“Lo siento, los escribí en ese momento y yo era un idiota por haberlo escrito”, dijo en 2014. “De ninguna manera reflejan quién soy hoy ni mis opiniones hacia las mujeres”.

Desarrolló su primer proyecto con Murphy, llamado Future Freshman, que era un software en línea destinado a ayudar en la gestión de admisiones universitarias por consejeros, padres y estudiantes de secundaria. Aunque comenzó bien, el proyecto fue abandonado al cabo de un tiempo. Hasta que la fortuna llamó a su puerta, de la mano de Reggie Brown, un amigo de la fraternidad, que le comentó la idea de que las imágenes se pudieran eliminar en las redes sociales. BOOM. 

Otro emprendedor de éxito que abandona la universidad

Evan y Murphy desarrollaron la idea básica de Snapchat y comenzaron a trabajar en su desarrollo con Brown. Inicialmente, este se llamaba Picaboo, pero el nombre no conseguía atraer a los inversores. Además, la idea de que las imágenes se borraran, no parecía encajar entre los inversores, sobretodo en un momento en el que el modelo ‘biografía’ de Facebook se expandía por todo el mundo. 

Spiegel dejó la Universidad de Stanford sólo unos pocos créditos antes de llegar a su graduación, con el objetivo de trabajar en Snapchat a tiempo completo. Aunque Snapchat finalmente se trasladó a unas oficinas oficiales, Spiegel vivió en la casa de su padre durante años.

Brown decidió separarse y pidió un 30% de la empresa, junto con el listado de sus contribuciones en el proyecto. Además, se abandonó el nombre original de Picaboo que se sustituyó por el actual Snapchat. Reggie Brown presentó una demanda contra Spiegel y Murphy en 2013, después de no recibir nada del capital de la empresa al abandonar la misma. La demanda fue finalmente resuelta y Snapchat pagó a Brown $157.5 millones para que desapareciera. ¿No le suena un poco a Facebook? Historias paralelas.

El efecto Snapchat

¿Fotos que desaparecen? ¿Para qué hacerlas? ¿Por qué iba alguien a querer hacerse una foto que no quiere ver nunca más? Si te haces estas preguntas, amigo mío, es que te haces viejo. No te preocupes, en la tecnología ser viejo es tener más de 24 años. Cada generación actúa y se relaciona de un modo distinto a la anterior, y este es el motivo por el que Snapchat ha revolucionado el uso que hacen los más jóvenes de las redes sociales. Snapchat ofrece un producto que no entienden sus padres, no como Facebook, y eso les permite sentir que sus padres no les controlan en las redes sociales. Un hecho que se ha convertido en una arma de doble filo para la empresa, ya que es incapaz de ampliar su base de usuarios entre los mayores de 25 años. Pero eso es otra historia.

Tras el abandono de Brown de la empresa y la reestructuración del proyecto, Snapchat despegó entre los más jóvenes y empezó a crecer a un ritmo vertiginoso. No pasó mucho tiempo antes de que posibles compradores empezaran a golpear a la puerta de Spiegel para adquirir Snapchat. La oferta más famosa fue la de $3,000 millones por parte del CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, en 2013, la cual fue rechazada por los fundadores. Zuckerberg, al parecer, jamás olvidó la humillación y se propuso acabar con el fantasma amarillo a cualquier precio.

A medida que la base de usuarios y la valoración de Snapchat continuaban subiendo, Spiegel rápidamente se iba convirtiendo en una celebridad en el mundo de la tecnología y los medios de comunicación. El resto de la historia ya la sabemos. Una salida a bolsa espectacular, una caída aun más, una paliza brutal de Zuckerberg a Spiegel, pero una fortuna personal de $4,000 millones. ¿Quién no querría una más que posible derrota igual de dulce?

Vida personal

Miranda_Kerr-evan-spiegel-snapchat

En su vida sentimental, el CEO de Snapchat mantiene una relación con la supermodelo australiana Miranda Kerr, más conocida por ser uno de los Ángeles de Victoria’s Secret desde 2007 hasta el 2013. Antes había sido relacionado durante un breve período de tiempo en 2013 con la super estrella del pop Taylor Swift. 

En mayo de 2016, la pareja Spiegel/Kerr compró una casa de 600 metros cuadrados por $12 millones. La casa había sido propiedad del famoso actor de la Guerra de las Galaxias, Harrison Ford. Finalmente, la pareja anunció que se iban a casar en julio del mismo año.

Evan Spiegel, de 26 años, ha sido nombrado el multimillonario más joven del mundo por la prestigiosa revista Forbes. Tiene un patrimonio neto estimado de alrededor de los $4,000 millones, sobretodo en parte por el valor en bolsa de Snap Inc., superior a los $25,000 millones.

¿Acabará Zuckeberg con el chico bueno de Los Ángeles? ¿Podrá vencer ante la enorme dificultad que supone competir contra Facebook, Instagram, Messenger y Whastapp, todos bajo la misma capa azul? ¿O será el nuevo Twitter?

 

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