Las empresas como Tesla mejoran la economía productiva del país

Tesla, la startup de vehículos eléctricos del gurú tecnológico Elon Musk, tiene un apetito aparentemente sin límite para la atracción de capital. La compañía recaudó $ 2.000 millones en bonos en 2014, vendió $ 738 millones en acciones en 2015 y vendió $ 1.460 millones en acciones en 2016. Ahora, además, planea recaudar otros $ 1.150 millones en los próximos meses. Un apetito insaciable para atraer capital.

Tesla necesita tanto dinero porque tiene cientos de miles de pedidos previos para el Modelo 3, el vehículo eléctrico relativamente económico de Tesla, cuya producción está programada para finales de este año. Elon Musk se ha fijado el elevado objetivo de producir 500.000 coches al año entre 2018 y 2020. Alcanzar esa meta requerirá miles de millones de dólares de inversiones en nuevas fábricas, almacenes, robots, etc.

Tesla no es la única compañía de Silicon Valley que levanta grandes sumas de inversiones. Airbnb anunció la semana pasada que había recaudado mil millones de dólares, por ejemplo, y Uber ha recaudado más de 13.000 millones de dólares en los últimos años. Pero hay una diferencia importante entre la recaudación de fondos de Tesla y la de la mayoría de las otras grandes compañías de Silicon Valley.

El gran problema de Tesla es que tiene demasiados clientes a la espera de poco producto. Necesita gastar miles de millones de dólares para construir una infraestructura que le permita satisfacer la creciente demanda de coches eléctricos. La mayoría de las compañías de Silicon Valley tienen el problema opuesto: tienen mucha capacidad operativa disponible, pero gastan esencialmente millones (o miles de millones) para ‘comprar’ clientes a través del marketing y otros canales.

Esa es una tendencia ominosa para Silicon Valley y la economía estadounidense y europea en general. Las inversiones en Tesla implican una ampliación de la capacidad de la economía estadounidense para producir bienes y servicios útiles. Pero muchas de las “inversiones” que se están realizando en otras partes del Valle del Silicio no lo hacen. Las compañías gastan millones en batallas de suma cero por cuota de mercado. Y estas batallas, en última instancia, hace poco para hacer crecer la economía en su conjunto.

Se trata de la discusión macroeconómica, muy bien explicado por el inversor por Peter Thiel en su libro ‘Zero to One’. El monopolio es mejor para la economía global que la competencia perfecta. La capacidad de crear productos disruptivos y crear nuevos mercados, como han hecho Google o Tesla, impulsan la economía. En cambio, productos que se convierten rápidamente en un océano rojo, como Uber o Priceline, crean un mercado de competencia perfecta de suma 0, gastando toneladas de billones (como en el mercado del turismo online, donde Priceline y Expedia invirtieron casi 10 billones de dólares en marketing online) por cuota de mercado.

Más Teslas, menos Ubers.

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