Un grupo de investigadores descubre cómo dotar a los drones de habilidades propias de la naturaleza.

Un grupo de investigadores de la compañía Británica “BMT Defence services” y de la Universidad de Bristol han creado un dron que, a pesar de no tener la velocidad ni la resistencia de los drones del ejército, tiene la capacidad suficiente para aterrizar en pistas de muy pocos metros.

Esto es posible gracias a la creación de algoritmos inteligentes y sistemas de alas para drones, que tienen la capacidad de doblarse imitando el movimiento de los pájaros.

Para la creación de este dron se ha estudiado el vuelo de este tipo de aves y la forma en que pueden detenerse en un punto preciso. A partir de este estudio han elaborado una maniobra llamada “estancamiento”, que consiste en un movimiento similar al que realizan los pájaros al aterrizar. Es decir, que las alas entran en picado y en ángulo cerrado y justo antes de aterrizar se abren hacia arriba.

Para poder aplicar el “estancamiento” a estos aparatos voladores, cuentan con alas flexibles que se pueden mover hacia atrás y hacia delante aportando mayor agilidad, maniobrabilidad y menos consumo de energía al aparato.

Antony Waldock, analista de sistemas principal en BMT Defence Services, comparó los nuevos movimientos que los drones han adquirido con la capacidad de los pájaros de poder volar a través de densos bosques sin tener que ralentizar su velocidad. Estos drones pueden doblar sus alas evitando ramas y troncos, guardando un parecido enorme a la capacidad de los pájaros de atravesar los cañones urbanos esquivando farolas, líneas eléctricas y los unos a los otros.

La inteligencia artificial aplicada a los drones

Para conseguir esta parada, el equipo también tuvo que construir un cerebro parecido al de un pájaro al que llamaron “Q-learning”, donde la inteligencia artificial aprendió un curso de acción óptimo elevando su “Q” o capacidad cada vez que realizaba la práctica del aterrizaje.

Con este cerebro artificial el dron adquirió la capacidad de poder compensar los cambios ligeros en la velocidad, el viento, el ángulo y la posición del ala, variables que sin esta inteligencia artificial daban lugar, de vez en cuando, a fallos catastróficos.

La alegría vino después de unos cinco mil intentos de práctica, cuando el dron consiguió lograr un aterrizaje suave y exitoso sin necesidad de aterrizar en una pista larga.

¿Podrán los drones sustituir a los pájaros en caso de hecatombe natural, como se busca realizar también con las abejas?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here