Lyft, el principal competidor de Uber, permitirá ahora dar propinas a sus conductores de hasta 10 dólares

Mientras el gigante del transporte colaborativo, Uber, se encuentra inmerso en un caos mediático lleno de escándalos sexuales y en camino de una reforma corporativa, su principal competidor Lyft ha encontrado una inesperada forma de ganar dinero. Las propinas a conductores, una función que Uber no permite, han acumulado ni más ni menos que 250 millones de dólares a lo largo de los últimos cinco años desde que nació como una startup de transporte compartido.

La posibilidad de dar propina es una de las funciones integradas en la aplicación, y visto el potencial de beneficio que permite, la empresa ha decidido ampliar su capacidad de recaudación. Si bien hasta ahora se podían donar uno, dos o cinco dólares, a partir de ahora se podrán gratificar a los conductores con dos, cinco o diez dólares. Unas cifras que pueden parecer pequeñas para los pasajeros, pero que pueden significar el doble o el triple de ganancias para la compañía de San Francisco.

Las propinas también son una de las piezas que conforman la estrategia de Lyft para erigirse como el ‘bueno’ de la película ante la dañada imagen de Uber. Una muestra de ello fue la implantación de la función “Round Up and Donate”, que permite a los pasajeros hacer una donación a una ONG redondeando el precio de su viaje.

En la misma línea, se encuentran decisiones como el compromiso contra el cambio climático –en respuesta al rechazo de Trump al tratado de París–, o la promesa de reducción de partículas de CO2 a través del uso de coches eléctricos y autónomos. Si bien todas estas acciones no tienen por qué responder al comportamiento de la competencia, tienen lugar en el momento más débil de Uber. 

¿Conseguirá Lyft desbancar a Uber?

Uber está pasando una mala racha desde febrero. Aunque es cierto que se mantiene como la mayor empresa de transporte privado en el mundo y su presencia global no deja de crecer –permitiéndole unos ingresos que no dejan de aumentar–, su posición en Estados Unidos no está tan clara. Su cuota en el mercado norteamericano ha disminuido de un 84 a un 77 por ciento durante los últimos meses.

Lyft, que nació en 2012 y se ha mostrado hasta ahora como un pequeño actor en el sector del transporte privado, está ganando terreno en Estados Unidos. Ha sido un buen año para la empresa, que ha conseguido expandirse a 150 ciudades  durante 2017 y ha visto cómo las solicitudes de viajes aumentaban un 135% entre abril de 2016 y abril de 2017.

Los inversores también observan el ascenso de Lyft y se suman al carro: el pasado 12 de junio recibía 25 millones de dólares de InMotion, subsidiaria de Jaguar Land Rover. Una semana antes, cerraba un acuerdo con NuTonomy para el desarrollo de coches autónomos, una batalla que también está librando junto a Waymo. Y uno de sus accionistas más importantes es General Motors, una de las principales empresas automovilísticas del mundo.

Al menos en Estados Unidos, Uber está echando el freno para solucionar sus problemas internos, reformar su caótica estructura empresarial y remediar los problemas judiciales que han mellado su imagen empresarial y que alejan tanto a los inversores como a los clientes. Y de mientras, los rivales como Lyft pisan el acelerador más que nunca para ganar la carrera del transporte colaborativo. 

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El ascenso de los rivales de Uber: Careem cierra 500 millones

Lyft, el competidor de Uber, permitirá donar propinas a ONGs

 

6 Comentarios

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