El uso comercial del espacio exterior atrae grandes inversores y genera proyectos de empresas privadas

El lanzamiento del cohete Electron, construido desde cero por la empresa norteamericana Rocket Lab, tuvo lugar de manera discreta en el Norte de Nueva Zelanda, en una plataforma de lanzamiento aeroespacial gestionada directamente por la empresa. Se trata del primero de los tres despegues previstos para el cohete, que esta vez ha conseguido llegar al espacio pero no a situarse en órbita.

Durante el lanzamiento no ha habido prensa ni promoción de éste, solamente un tweet y el comunicado posterior de la empresa.

Este ha sido el primer lanzamiento de un cohete orbital desde una plataforma privada: empiezan los negocios y la guerra comercial por el espacio exterior. Si bien Rocket Lab aún no ha anunciado la fecha en la que empezará a operar comercialmente, en un comunicado han afirmado que esperan hacer más de 50 despegues anuales.

“Conseguir llegar al espacio exterior en nuestro primer despegue nos pone en una posición increíblemente fuerte para acelerar la fase comercial de nuestro programa y abrir las vías de negocio“, explica Peter Beck, fundador de Rocket Lab. “Las aplicaciones comerciales que esto generará serán infinitas, entre ellas, las que ya conocemos, por ejemplo: informes meteorológicos mejorados, Internet desde el espacio, predicción de desastres naturales, datos marítimos actualizados y servicios de búsqueda y rescate”, añade.

La lucha aeroespacial privada

Con una valoración de 1000 millones de dólares y 75 millones en capital de riesgo, Rocket Lab es uno de los actores en el sector de los vuelos comerciales al espacio, como son las empresas Blue Origin –del fundador de Amazon Jeff Bezos–, SpaceX de Elon Musk o Virgin Galactic de Richard Branson.

En el caso de Rocket Lab, el nicho de mercado que quieren explotar es el de los envíos espaciales de satélites a pequeña escala, con tal de ofrecer a las empresas un menor coste para poner sus dispositivos tecnológicos en órbita espacial. Mientras que SpaceX tiene otras pretensiones al fabricar cohetes como el Falcon, con una capacidad de carga de 23.000 kg, en comparación con los 225 kg del cohete Electron.

El lanzamiento del cohete Electron es un hito para la empresa, pero también una muestra de cómo cada vez más empresas privadas están creando pequeños proyectos dirigidos a la exploración y comercialización del espacio exterior, algo que hace unos años habría estado enteramente en manos de las agencias estatales espaciales como la NASA, ESA, CNSA o RKA.

Un ejemplo es el anuncio reciente de Elon Musk, según el cual SpaceX realizará la segunda misión tripulada a la luna en 2018 con dos turistas a bordo de una cápsula espacial. SpaceX hace poco también consiguió relanzar un cohete, un importante hito histórico que resulta clave para la exploración espacial.

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