Rusia aplaude la gesta de SpaceX, pero afirma tener aun mucho que decir a nivel aeroespacial

Para quien no lo sepa, los orígenes de SpaceX (la empresa de Elon Musk de cohetes, satélites y mucho más relacionado con el espacio), no fueron para nada fácil. Cuando el apodado Leonardo Da Vinci del siglo XXI buscaba comprar material para sus primeros cohetes, le explicaron que en Rusia vendían este material a un coste relativamente bajo, tratándose del sector. Cuando Elon Musk visitó las frías tierras rusas, los oligarcas del sector se rieron de él y no le tomaron en serio, lo vieron como un excéntrico joven millonario norteamericano. Solo les faltó llamarle cowboy.

Pero hoy, las cosas han cambiado, porque SpaceX hizo historia recientemente al lanzar por segunda vez al espacio y recogerlo de nuevo un cohete reutilizado. Los rusos respetan la compañía de Elon Musk, aunque el Kremlin piensa que está a la par con las capacidades de SpaceX. Un portavoz del Kremlin dijo que el movimiento de SpaceX el 30 de Marzo es un “logro importante”, pero Rusia también tiene algo grande en su plato. Desde el Moscow Times afirman lo siguiente:

“Tenemos todas las razones para creer que podemos competir” con SpaceX y otras compañías en la industria espacial global, dijo Peskov, citado por la agencia de noticias estatal RIA Novosti. No especificó exactamente lo que el gobierno planea hacer para competir.

La corporación espacial estatal rusa, Roscosmos, está siendo modernizada en este momento, dijo Peskov. “El jefe de Roscomos, Igor Komarov, ha informado al presidente Vladimir Putin de que especialistas rusos están trabajando en tecnologías de vanguardia”.

Y es que la industria aerospacial estaba controlada por los rusos y Boing en Estados Unidos, lucrando a sus consejos de administración a base de financiación pública con encargos que se pagaban el doble o el triple de lo que se pagaría en un mercado de competencia perfecta. Hasta que llegó SpaceX.

No en vano, el logro conseguido por la empresa aerospacial supone un gran cambio en la industria aerospacial. Concretamente, a nivel de costes. Hasta hoy, nadie había sido capaz de reutilizar un cohete enviado al espacio. Cuando un cohete tiene que ir al espacio, el tiempo de construcción, pruebas y preparación de lanzamiento es muy elevado. Al poder reutilizar el cohete, se reducen los tiempos a más el 60%.

Pero no es solo eso. El coste desde la compra de materiales, la mano de obra para la construcción, preparación, y un largo etcétera de elementos de la cadena de operaciones hasta que es lanzado al espacio exterior, puede cifrarse en más de 500 millones de dólares. Poder reutilizar un cohete implica reducir el coste de producción de la industria en un 50%. Pero si Elon Musk consigue reutilizarlos asiduamente, estaríamos hablando de reducciones del 60%, 70%, 80% y más en los próximos años.

Sin duda, todo lo que Elon Musk toca, lo revoluciona. Pero los rusos no quieren perder su terreno ni, mucho menos, su cuota internacional de mercado. No olvidemos que el país ruso es el mayor proveedor internacional de componentes aerospaciales.

 

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