Shopify ha escondido una compañía de 6 billones de dólares

Shopify es una historia de ambición y éxito. No desde Silicon Valley, Nueva York o los Ángeles, sino desde seis pisos de una torre de oficinas normal y corriente de Ottawa, la capital de Canadá y sede del rompecorazones primer ministro canadiense Justin Trudeau. Es un caso de éxito que rechazó el dinero del Valle del Silicio.

Shopify se ha atrevido a luchar por un nicho de mercado perteneciente a gigantes del retail como Amazon y Ebay, invadiendo agresivamente y ocupando un lucrativo nicho para sí mismo.

El rey de las tiendas online a minoristas nace de una visión: hacer el comercio online más fácil para todos. El mundialmente reconocido WordPress y Shopify, podrían ser la misma visión dividida en dos empresas: mientras el primero permite hacer una página a cualquier individuo o empresa, la segunda permite a cualquier persona configurar y ejecutar una tienda digital de inmediato, sin necesidad de ninguna destreza técnica, al igual que Wordpress. Ambas soluciones han impulsado multitud de comercios minoristas y tienen un gran mérito en impulsar la revolución de los negocios físicos a los online.

Con suscripciones a partir de $ 29 al mes, Shopify ayuda a los comerciantes a decidir sobre una tienda online y un nombre de dominio, qué vender y qué plantilla de diseño elegir. Una vez que la tienda online está configurada, Shopify actúa como un centro de operaciones para el seguimiento de inventario, envío, ventas y análisis de marketing.

La startup de más de 6 billones de valoración bursátil cotiza en bolsa y fue fundada en 2004. Tiene cerca de 2.000 empleados – 1.500 de ellos se unieron a la compañía el último año – y oficinas en cinco ciudades. Los ingresos en 2016 fueron de $ 390 millones, casi un 100% respecto 2015. Además, para este 2017 las previsiones de crecimiento son del 50% respecto al año anterior. Un previsión que, más que probablemente, volverá a superar este año.

Desde que salió a bolsa, ha duplicado su valor

Desde la tienda del barrio a Google, pasando por Kayne West

Shopify lo ha engullido todo. Tiene soluciones de e-commerce tanto para empresas pequeñas, como la cafetería que quiere fidelizar a sus clientes, como para Google, que no desea financiar la estructura de su propio e-commerce.

La mayoría de sus clientes son pequeñas y medianas empresas, como jugueterías o tiendas de ropa: cualquier negocio que quiera vender online. Pero, cada vez más, Shopify empieza a ser utilizado por los grandes nombres también. Celebridades como Drake, Kanye West y Kylie Jenner usan Shopify para vender sus marcas personales, y Radiohead la usó para vender su álbum más reciente. Google, General Electric y Tesla usan la versión corporativa Shopify Plus (la cual se encuentra desde $ 2.000 al mes), porque es más barato, personalizable y mejor que construir y mantener su propia plataforma de comercio electrónico.

Las empresas ya no tienen que pagar intermediarios para vender sus productos y pueden proporcionar una experiencia más personal conectándose directamente con los clientes: pueden utilizar una sola interfaz para vender a través de su tienda en línea, quien además les dará todo tipo de ayuda durante todo el proceso de contacto-venta-envío del producto: redes sociales, marketing online, envío,fabricación, comercialización.

Shopify tiene un mercado dentro de su servicio, llamado ‘Mercahnt Solutions’, que ofrece herramientas gratuitas y otras de pago para mejorar el servicio del vendedor. Por ejemplo, ofrece un asistente virtual manejado por IA que, por $ 10 al mes, conecta con clientes que han abandonado su carrito, le hace sugerencias de marketing online o le sugiere anuncios de Facebook Ads.

Ofrece una Inteligencia artificial que te ayuda a vender, por sólo 10$/mes

Esto es un gran cambio en el comercio global, no sólo en el e-commerce: futbolistas y actores venden su marca personal a través de tiendas hechas a partir de 29 $ mes a través Shopify; escritores y músicos venden su arte via estas tiendas online. Es una revolución: puedes pasar de la idea de negocio a montar tu tienda online en 24 horas y menos de 100$.

El rey del mercado invisible al radar

La plataforma de e-commerce opera con 400.000 tiendas y marcas individuales. Estuvo involucrada en más de 100.000.000 de compras individuales en 2016. Todo sin llamar la atención de los medios ni de la competencia.

La compañía actúa al frío, pero imparable, compás de “Tobi” Lütke, CEO y co-fundador. Hablamos de un alemán de mirada gélida, de profesión programador y emprendedor. Y de los buenos. Su carácter tímido, incluso introvertido, impregna el rumbo de la compañía, quien crece y se expande año tras año sin molestar ni llamar la atención de sus otros rivales del sector e-commerce.

Tobias Lütke / Twitter @tobi

Luke ‘Tobi’ es un soñador y amante de Canadá: visitó Silicon Valley en busca de inversión e hizo un pitch a Venture Capitals como Benchmark, Sequoia y Accel. Debido a que los dos primeros querían que Lutke trasladara Shopify a Silicon Valley, se fue sin dinero del Valle. Su única condición era poder seguir en Ottawa (más tarde recaudó dinero de Bessemer Ventures.)

Luke es un amante del snowboard, una afición que ha impulsado gran parte de los movimientos de su vida. Se casó en 2002 con Fiona McKean tras un viaje de snowboard a Whistler, British Columbia. Ambos se trasladaron a la ciudad natal de McKean, donde Lütke se conectó con el amigo de su esposa McKean, Scott Lake. Lütke se había enamorado de las computadoras cuando era niño y abandonó la escuela secundaria a los 17 años para trabajar como aprendiz de programación en Siemens, y Lake era vicepresidente de una empresa de tecnología de mediana envergadura. Juntos decidieron iniciar un proyecto empresarial. Ambos apasionados snowboarders, decidieron vender tablas de snow de perfil alto, con Lütke llevando la parte tecnológica y Lake manejando la comercial.

De la pasión por el snowboard nació Shopify

Lanzaron su empresa, Snowdevil, en 2004. Pero, a pesar de que hicieron algunas ventas, pronto llegaron a la conclusión que vender el software que Lütke había construido sería más rentable. Algunas de sus aplicaciones relacionadas con el e-commerce estaban siendo muy notorias.

Lütke y su socio decidieron centrarse en el software, así que llamaron a Daniel Weinand, el mejor amigo de Lütke desde los 15 años y un programador con buen ojo en UI/UX. Así pues, Daniel se convirtió en el tercer co-fundador del nuevo proyecto del recién llamado Shopify.

El principio fue muy lento (como prácticamente en todas las startups). Para 2006 habían facturado $ 8,000. Lütke y su esposa vivían en casa de los padres de ella. El padre de ella, uno de los primeros inversores de la compañía, de vez en cuando tenía que darles algunos cheques para mantener a la startup a flote.

En 2007, la ayuda para despegar hacia el éxito de hoy en día vino del inversor de Toronto John Phillips. Impresionado por Shopify (e incluso más por Lütke), dio a la compañía un cheque por $ 250,000, elevando el valor de la compañía hasta los $ 3 millones.

en 2008 la compañía seguía creciendo, pero luke rechazo el dinero de silicon valley

Frustrado con la renuencia de Lütke a crecer y cansado de la fase posterior a la puesta en marcha, Lake dejó ese año Shopify para lanzar Source Metrics, pero siguió en el consejo de administración. Lütke fue a la caza de un nuevo CEO, pero Phillips lo empujó para dirigir la empresa él mismo. Estuvo de acuerdo. Phillips también le presionó para encontrar diferentes tipos de líderes, y Lütke pronto contrató como COO Harley Finkelstein, un ambicioso extrovertido usuario de Shopify temprano que había vendido camisetas para pagar la universidad de derecho.

Decidido a crecer

En 2010 la empresa fue contactada por Bessemer Ventures, quien buscaba invertir en interesantes startups de e-commerce. Lütke decidió que él y la compañía estaban listos para crecer. En diciembre de ese año, Bessemer lideró una ronda de financiación de Series A de $ 7 millones. Diez meses más tarde, Shopify recaudó unas Serie B de $ 15 millones. En 2013 la compañía recaudó una mega-redonda, $ 100 millones a una valoración total de la compañía de $ 900 millones.

La valoración de casi 1 billón de dólares abrió las puertas a la IPO de abril de 2015 de la compañía, un movimiento que Lütke definió como necesario para que Shopify lograra sus objetivos a largo plazo. “Quiero que Shopify sea una compañía que alcance el próximo siglo”, escribió en una carta incluida en la presentación de la IPO. Después de establecer un precio de oferta de 17 dólares, la acción comenzó a cotizar a 28 dólares. Casi dos años más tarde, se sienta en alrededor de $ 60 a 6.000 millones de dólares de cotización.

El futuro de Shopify

Para Shopify, ese futuro incluye un paso adelante con el Big Data y el machine learning. A través del seguimiento de cientos de miles de comerciantes, Shopify pronto será capaz de aprender lo que hace que una empresa tenga éxito y crecer, y utilizar esa visión para hacer recomendaciones en un mercado interno de aplicaciones para mejorar las venta del usuario.

La historia de Shopify es otra de abandono de las estructuras de educación convencionales y de lucha en pos del sueño de sus fundadores. Gracias a no desfallecer en ningún momento, la empresa reina del e-commerce para pequeños y medianos comerciantes, ostenta una posición de poder en el comercio online y puede competir de tú a tú con otros grandes actores. Shopify y su cofundador Lütke Tobias pueden estar orgullosos de haber creado un nicho en un mercado tan competitivo como el e-commerce, ocupado por gigantes del tamaño de Ebay, Alibaba y Amazon.

Una historia de éxito y pasión a la sombra de dos gigantes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here