La aplicación de los superordenadores en la biotecnología y la medicina podrían ser la próxima revolución mundial

De cinco a diez años podría ser el aumento de la esperanza de vida gracias a la tecnología de los superordenadores, según el director del Irish Centre for High-End Computing, Jean-Christophe Desplat. Puede parecer una predicción algo arriesgada, pero lo cierto es que a medida que la presencia de superordenadores se convierta en algo estandarizado y normal en nuestras vidas, la aplicación de este tipo de tecnología en campos como la medicina pueden tener un gran efecto.

Un acceso óptimo y mejorado a la medicina personalizada, junto a la generación de cuidados específicos según la composición genética y la patología determinada de cada paciente podrían suponer un alargamiento de la esperanza de vida de entre cinco y diez años.

El poder de los superordenadores

La primera supercomputadora (supercomputer) fue desarrollada en los años 60. Este tipo de máquina se diferencia de los ordenadores normales por su altísima capacidad de procesamiento de datos, lo que les permite realizar tareas de gran complejidad como son investigaciones nucleares o predicciones meteorológicas con altos índices de fiabilidad. El superordenador más potente que existe actualmente es el Sunway Taihu Light de China, tres veces más rápido que el anterior más potente.

Actualmente, los supercomputers se utilizan para la predicción de cambios en el clima para optimizar la generación de energías, análisis de datos sobre la extracción de gas y de petróleo para encontrar mejores localizaciones en la instalación de centrales eólicas, etcétera.

Según Desplat, el futuro de la aplicación de los superordenadores se encuentra en la medicina, ámbito en el que la potencia de estas máquinas para procesar datos puede resultar en diagnósticos mucho más acertados, así como podrían hacer una gran contribución en el campo de la investigación científica.

Supercomputadores en la medicina

El objetivo central de la medicina personalizada es realizar un diagnóstico en tiempo real del paciente, a través de técnicas como resonancias magnéticas, para proponer un tratamiento lo más rápido posible. Este sería una de las soluciones que podrían darse a través de los superordenadores: predecir la aparición de una enfermedad gracias a modelos predictivos previamente hechos.

Por otro lado, el uso de este tipo de máquinas podría facilitar el manejo de grandes cantidades de información –un ejemplo serían las secuencias de ADN; para extraer la secuencia completa de una persona se necesita un terabyte de capacidad–, y eso supondría grandes avances en la cura de algunas enfermedades como el cáncer.

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