El gobierno británico considera obligar a los gigantes tecnológicos eliminar el cifrado de los mensajes

El reciente atentado de Manchester, que se llevó las vidas de 22 personas tras un concierto de Ariana Grande el pasado martes 23 de mayo, ha puesto sobre la mesa del gobierno británico el debate de la ciberseguridad y la necesidad apremiante de tomar medidas ante el auge del terrorismo en Europa.

Solo 24 horas después del atentado, un ministro del gobierno británico declaraba al periódico The Sun que harían todo lo posible para presionar a los miembros del Parlamento Británico para implementar nuevas legislaciones en referencia a la ciberseguridad.

Una de ellas permitiría a los agentes de seguridad británicos forzar a los gigantes tecnológicos de la mensajería instantánea –Facebook, Whatsapp–, eliminar el cifrado de los mensajes provenientes de sospechosos de terrorismo.

“Haremos esto tan pronto como se terminen las elecciones el 8 de junio”, declaró el ministro a The Sun. “Las grandes compañías de redes sociales se han reído ante nuestra cara durante demasiado tiempo”.

Privacidad contra seguridad

Hace unas semanas, el noticiario The Register filtró un borrador de ley de ciberseguridad, redactado por el Ministerio de Interior británico. El borrador reflejaba las pretensiones del gobierno británico para atribuirse el derecho de espiar las llamadas, los e-mails y los mensajes electrónicos de sus ciudadanos, forzando legalmente a las operadoras telefónicas y los gigantes tecnológicos a entregar tal información secretamente, gracias a la ley británica llamada Acta de Poderes Investigativos. Según el periódico The Sun, todas las empresas de tecnología con más de 10.000 usuarios deberían adaptarse a esta nueva legislación.

El cifrado de los mensajes es una garantía de privacidad que los gigantes tecnológicos han ido implantando durante los últimos años, una herramienta que permite que solo el emisor y el receptor en una conversación puedan ver los mensajes intercambiados.

El cifrado y la privacidad son de los valores más importantes para las empresas tecnológicas para aumentar la confianza de sus usuarios y asegurar su popularidad, por lo que la renuncia a ellos podría tener graves consecuencias en el sector de las redes sociales.

Desde el atentado terrorista en la redacción de Charlie Hebdo en 2015, el debate de la privacidad contra la seguridad es un tema recurrente en las altas esferas, en el que los gobiernos europeos presionan para endurecer sus legislaciones, mientras que esta vez son las empresas tecnológicas las que se encuentran en el punto de mira.

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